Un estudio satelital del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE) acaba de confirmar lo que muchos en el Amazonas colombiano ya sienten en la piel: la tala masiva está convirtiendo la selva en un horno. En zonas con menos del 40% de bosque restante, la temperatura sube hasta 4°C durante la estación seca, las lluvias caen un 25% y hay 11 días menos de precipitación por temporada.
Desde 1985, la Amazonia ha perdido 520.000 km² de vegetación nativa (¡casi el tamaño de España!), y solo en 2024 se talaron más de 6.300 km². El resultado: menos evapotranspiración (la selva ya no “fabrica” su propia lluvia), periodos secos más largos, lluvias violentas cuando llegan y un círculo vicioso de calor y sequía que amenaza la agricultura, los ríos y la biodiversidad.
Luiz Aragão, investigador del INPE, lo resume duro: “Los bosques deben entenderse como infraestructura climática”. Sin ellos, el Amazonas deja de regular la humedad que llega hasta Bogotá y el Caribe. ¿Qué pasará con Putumayo, Caquetá y Amazonas si seguimos perdiendo bosque? La restauración es la única salida, pero el tiempo se acaba.
Amazonas, ¿has notado menos lluvias o más calor extremo? ¡Cuéntanos en comentarios y comparte si exiges frenar la deforestación YA! #AmazoniaEnPeligro #DeforestacionMata #SalvemosNuestraSelva #AmazonasNews

