Por: Equipo Editorial de Amazonas News Radio Leticia, Amazonas – 25 de enero de 2026 – En las entrañas de la Amazonía colombiana, donde la biodiversidad se entreteje con ríos que alimentan ciudades enteras, el bloque petrolero Ombú –operado por Emerald Energy (subsidiaria de la china Sinochem)– ha desatado una tormenta de tensiones ambientales, sociales y económicas que pone en jaque una de las zonas más estratégicas del país: el Área de Manejo Especial de la Macarena (AMEM).
Casi el 96% de este bloque se superpone al AMEM, un territorio de 3.871.790 hectáreas (equivalente al tamaño de Suiza) creado en 1989 para preservar la conectividad ecológica entre los Andes, la Orinoquía y la Amazonía. Esta área, que incluye parques nacionales como Sierra de la Macarena, Picachos, Sumapaz y Tinigua, es clave para los “ríos voladores” que suministran agua a Bogotá y sostiene una biodiversidad única en el planeta.
El proyecto, concedido en 2006 por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), descubrió petróleo en el campo Capella en 2008 y entró en fase de explotación en 2011. Se perforaron más de 30 pozos, con producciones que alcanzaron hasta 240 barriles diarios en algunos. Sin embargo, desde marzo de 2023, todo está suspendido tras un violento estallido social en Los Pozos (San Vicente del Caguán, Caquetá): explosiones, saqueos, incendios en tanques de almacenamiento, muertes en enfrentamientos y una alerta roja por posible contaminación de fuentes hídricas.
Las comunidades campesinas, hartas de años de impactos acumulados, protestaron por:
- Alteraciones en fuentes de agua (caños El Águila, El Tigre, La Cristalina y otros que alimentan ríos como Tunía, Losada y Caguán).
- Daños en vías por el tráfico intenso de carrotanques (más de 30 diarios), sin pavimentación prometida.
- Derrames y fugas de sustancias químicas, reinyección de aguas producidas y deforestación asociada.
- Incumplimientos en compromisos ambientales y sociales.
Como relata Camilo Losada, personero de San Vicente del Caguán: “El cántaro se fue llenando, gota a gota, hasta que se reventó. Había una indignación permanente del campesinado respecto a la explotación petrolera y a la pérdida del cuidado del medio ambiente”.
El Acuerdo Los Pozos, firmado tras el estallido, prometió pavimentar vías y estudios, pero el avance es mínimo (solo ~1 km pavimentado). Emerald Energy, por su parte, solicitó la suspensión alegando fuerza mayor y podría demandar al Estado por negligencia en el orden público, amparada en acuerdos bilaterales con China.
Este caso expone grietas regulatorias graves: las concesiones petroleras se otorgaron antes de que existieran planes de ordenamiento territorial en el AMEM (recién en 2016), dejando huecos en la protección ambiental. El AMEM es el área protegida con más superposición de bloques petroleros en la Amazonía colombiana, con otros como CPO-9 (Ecopetrol) y Sangretoro sumando 1.301 km² de traslape.
En un país que debate la transición energética y la prohibición de nueva exploración en la Amazonía (permitiendo continuar los existentes hasta el fin de contrato), el bloque Ombú se convierte en símbolo de las contradicciones: desarrollo económico vs. conservación de la vida, empleos temporales vs. riesgos irreversibles para el agua y la selva.
Amazonas News Radio te invita a leer el reportaje completo en El Espectador: https://www.elespectador.com/ambiente/amazonas/las-tensiones-que-ha-dejado-el-petroleo-en-un-area-clave-de-la-amazonia-colombiana/
¿Qué opinas? ¿Debe priorizarse la protección de la Amazonía sobre la extracción de hidrocarburos en zonas tan sensibles? ¿Conoces impactos similares en tu región? Comparte tu voz en los comentarios y ayúdanos a visibilizar estas luchas que definen el futuro de nuestra selva.
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