Inicio » OMS niega reconocimiento ancestral a la hoja de coca y la mantiene en la misma lista que la heroína

OMS niega reconocimiento ancestral a la hoja de coca y la mantiene en la misma lista que la heroína

Un lugar donde hasta 10.000 personas se han volcado a la siembra prohibida. Foto: Raúl Arboleda- AFP

La hoja de coca seguirá en la Lista I, que agrupa sustancias con alto riesgo y pocos usos médicos reconocidos.

La mata de coca seguirá anclada en la lista ‘negra’ de las sustancias más peligrosas del planeta, donde comparte renglón con la heroína, el crack, el metilfenidato y otros estupefacientes de alto riesgo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) negó la solicitud de Bolivia y Colombia de desclasificarla —apelando a sus usos médicos y ancestrales— y concluyó que su “fácil conversión en cocaína y el aumento acelerado de la producción mundial representan un riesgo para la salud pública”.

El Comité de Expertos en Farmacodependencia (ECDD, por sus siglas en inglés) plasmó sus conclusiones en un informe conocido por la agencia EFE y que será revelado en la reunión de Naciones Unidas sobre drogas en Viena.

La razón principal de los expertos para mantener la mata bajo el sello de ‘peligrosa’ es que, aunque tenga otros usos, la mayor parte de su producción termina convertida en cocaína.

El alcaloide —del que Colombia es el mayor productor mundial, con al menos 3.000 toneladas al año según la última cifra del Gobierno— aumentó un 34 % en todo el globo en 2023. Para la OMS, ese vínculo directo entre la mata y el polvo justifica que siga bajo control estricto.

“La obtención de pasta de coca a partir de la hoja y la purificación de las distintas formas de cocaína son procesos sencillos y no requieren conocimientos especializados”, dice el informe.

Colombia tuvo un papel protagónico en el apalancamiento de este pico en la producción de cocaína. En 2023, según las cifras del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci), los narcocultivos amentaron 10 %, alcanzando las 253.000 hectáreas, pero la producción se disparó 53 % a 2.664 toneladas.

Este aumento en la productividad de las narcosiembras se replicó en otros lugares del mundo y, según las estimaciones de la OMS, una hectárea de coca está produciendo cerca de 4,2 toneladas de hoja al año, que a su vez pueden convertirse en unos 1,4 kilos de pasta base.

“La simplicidad de extraer cocaína de la hoja y su alto rendimiento y rentabilidad son bien conocidos”, señaló el comité de expertos, advirtiendo sobre su riesgo en la salud pública y los peligros de relajar o eliminar los controles de la ‘materia prima’.

La OMS reconoce los usos tradicionales de la hoja y algunos indicios de un posible uso terapéutico, pero concluye que la evidencia científica sigue siendo insuficiente para justificar un cambio de estatus.

En 2023, Bolivia solicitó al Comité de Expertos desclasificar la hoja bajo el argumento de que “la coca no es cocaína”. Las convenciones de Naciones Unidas tienen cuatro niveles que determinan el nivel de control. La lista I, en la que seguirá la coca, incluye los estupefacientes con mayor riesgo y pocos usos médicos.

La Lista II incluye sustancias controladas, pero con usos médicos comprobados, como la codeína. Bolivia y Colombia solicitaban reclasificar la mata de coca a este nivel, lo que habría abierto las puertas a su comercialización y desarrollo industrial. Algo similar ocurrió con el cannabis, al que recientemente el gobierno colombiano autorizó la venta de la flor seca como producto terminado en farmacias y dispensarios, bajo prescripción médica.

De aprobarlo el comité, la OMS llevaría a votación a la Comisión de Estupefacientes de la ONU encargado de la política mundial de drogas.

El papel de Colombia

En el 68.º período de la Comisión de Estupefacientes de la ONU, en marzo pasado, Colombia puso el tema sobre la mesa. A través de la excanciller Laura Sarabia y de la exministra de Justicia, Ángela María Buitrago, el país propuso desclasificar la hoja de coca de la lista de sustancias más dañinas.

Entre los argumentos que presentaron están los nulos resultados de la billonaria inversión y de las políticas públicas aplicadas hasta ahora, ya que los narcocultivos y la producción de cocaína continúan en aumento.

Buscar una apertura a los caminos lícitos de la hoja de coca ha sido una constante en el discurso del presidente Gustavo Petro. A finales de 2024, el Ministerio de Justicia publicó para comentarios un borrador de decreto que reglamentaba la compra estatal de la planta para fines agroindustriales, un viraje en la política que ha generado debate.

Sin embargo, hoy no existe un marco regulatorio que permita el procesamiento de la hoja de coca por fuera de los resguardos indígenas, ni tampoco un mercado robusto alterno al narcotráfico. Justamente esos otros escenarios eran los que Colombia buscaba abrir, como alternativa, con el visto bueno de Naciones Unidas.

Los reparos de las ONGs

El Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas (IDPC), que agrupa a 200 ONG de todo el mundo, rechazaron la decisión de la OMS de mantener en el nivel de riesgo más alto de las listas de estupefacientes a la coca.

A través de un comunicado señalaron que la prohibición de su cultivo, en el convenio de 1960, se hizo bajo un sesgo racial y estudios científicos defectuosos.

Según la directora ejecutiva del IDPC, Ann Fordham, la decisión de la OMS es “decepcionante y preocupante” y refuerza los “fundamentos racistas y coloniales del control internacional de drogas, dejando claro que el sistema está roto y se resiste a una reforma significativa”.

El IDPC aseguró que la evaluación científica y la decisión del Comité de la OMS ignoran la “evidencia clara” de que la hoja de coca, en su forma natural, representa riesgos mínimos para la salud. Al mismo tiempo, advierte que la decisión va en contravía de milenios de conocimiento indígena al afirmar que no existe una base sólida para su uso terapéutico.

“No se tuvieron en cuenta los derechos de los pueblos indígenas, reconocidos internacionalmente, a la autodeterminación, al uso de sus recursos naturales y a la preservación de su cultura, sus medicinas tradicionales y sus prácticas de salud”, señalaron.

Para las ONG, la negativa obedece a la presión política de los gobiernos alarmados por el auge de los mercados de cocaína en Europa. Y consideran “infundados” los temores de que desclasificar la hoja de coca impulse su producción.

Según el consorcio, para producir apenas 1,45 kilos de cocaína se requiere una tonelada de hoja fresca, lo que evidencia que el proceso es complejo y altamente controlado. Por eso, reitera su exigencia de desclasificar únicamente la hoja de coca en su estado natural, mientras que la cocaína continúe estrictamente prohibida.

(Tomado de El Tiempo)

AMAZONAS NEWS RADIO LIVE ●